No suelen ser grandes fumadores; eso sí, defienden a capa y espada su derecho a fumar: "el tabaco mata, vale, pero yo tengo derecho a escoger de que me quiero morir ¿no?". No hay manera de hacerles ver que su obstinación luego la pagamos todos (en dinero y en dolor). No razonan, "estan en su derecho y punto". |